El edificio donde vive Morán forma parte de un complejo
habitacional que comprende toda la manzana. Las construcciones principales, las
más grandes, fueron concebidas de
manera tal que el centro de la manzana, el pulmón, fuera un verdadero parque. Con
los años el diseño original fue sufriendo modificaciones. Pero la estructura de
doce cuerpos de diez metros de ancho, planta baja y cuatro pisos
altos continuaba siendo la estructura principal.
El parque se hallaba casi inutilizable como tal. Rejas,
medianeras, alambres y puertas con candado lo habían subdividido en más de
veinte jardines o patios. Sin embargo el diseño original mantenía algunas de sus
propiedades.
Quienes allí viven disfrutan de una permanente y
refrescante correntada de aire en verano y una acogedora sensación de refugio
en los crudos inviernos. Los trece edificios no se hacen sombra
mutuamente en ningún momento del día. Además, todos los
departamentos que dan al centro, se encuentran a resguardos de la
contaminación sonora. Los vecinos gozan de ese oasis en medio de la
contaminación de la gran ciudad sin saber que cada piedra del complejo ha sido construido con ese fin.
Erguido con estilo ecléctico, cada parte de La Manzana,
como la llamaban los vecinos, había sido obrada cuidadosamente por sus creadores para resistir al exterior. Un verdadero entramado arquitectónico endogámico.
Nadie conocía los detalles de la historia de la vecindad. Durante años
circularon mitos acerca del origen y la forma de trabajo con que fue creado el
complejo. Ocurrió que con el tiempo se fueron apagando. Ni siquiera los que vivían
allí desde siempre hablaban del tema.
Cada cuadra del rectángulo es dominada por una torre, en el medio de cada lado.
Apenas un piso más alto que los edificios se impone por estética y presencia
la geográfica en la manzana. Abandonadas y sin mantenimiento no perdieron su esplendor. Nadie vivía en las torre desde mucho tiempo atrás. Aunque desde ellas parecía desarrollarse
todo el resto del entramado de casas, locales, galerías, departamentos,
pasillos, sótanos y el parque central.
En algún momento el sistema del complejo había perdido su
concepción original, su eje ordenador, en manos de la subdivisión de las propiedades y la
modificación del diseño. Sin embargo seguía siendo un espacio original.
Con el correr de los acontecimientos actuales los
habitantes de allí irán descifrando sus cualidades, interpretando sus
ventajas, disfrutando de un espacio, que casual o causalmente les servía de
refugio frente e lo que parecía una catástrofe de proporciones apocalípticas.
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