UNO

Después de aquella noche, Morán vivió en un mundo habitado casi exclusivamente por difuntos. 

Cuando los gritos lo despertaron todavía ignoraba que la mayoría de los humanos habían cambiado de estado, según la expresión vulgar.

Su departamento estaba desordenado, aquí y allá había cajas, varios abrigos de invierno, y hasta algunos libros impresos. Estiró su mano para alcanzar su ebook reader. Tenía gestos para con sus nuevos juguetes electrónicos, un fetichismo vital, inmarcesible. Lo último del día y lo primero del siguiente era el contacto con sus artefactos preferidos. En la pantalla de tinta digital reconoció el párrafo de "Anatomía Humana”, el clásico de Carlos Chernov que había empezado la noche anterior. Hoy lo termino, se dijo.

Volvió a escuchar gritos idénticos a los que lo habían despertado: llegaban del departamento del lado, lo que significaba que algo malo estaba pasando allí. Morán se arrancó de la somnolencia con gran esfuerzo, se vistió enseguida y salió al pasillo.

Caminó iluminado por la luz de la mañana hasta el departamento C. Como la puerta estaba abierta, se asomó. Dora, su vecina durante más de una década, abrazaba a sus dos hijos, parada en el brusco charco de sangre que se alimentaba del cráneo destrozado del marido de Dora. Morán retrocedió y preguntó qué había pasado.

-A las tres de la mañana empezó a toser mucho y cuando amanecía se puso difunto. Tuve que matarlo o él nos mataba a nosotros- respondió ella abrazando más fuerte a sus hijos-. Por favor. Ayudame con este desastre.

-¿Cómo que se puso difunto?

3 comentarios:

  1. Maravillosa idea. Espero ansioso los próximos posteos de lo que estoy seguro será una historia repleta de contenido, utilizando la ciencia ficción y el género fantástico como bandera. Los banco muchachos. Me pongo difunto.

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